
cómplice y refugio.
Hoy mantenida,
vendida, dada
a otros amantes.
Segué los dibujos y oculté los versos.
Quebrada la idea, anulada y simple,
censuré los documentos,
arrojé verbos enemigos
y volqué la papelera.
Exterminé al poeta,
se suicidó el poema.
Quemé el último cartucho.
Pude elegir, ya no es posible.
Pintura: "Mujer sin cabeza" (Aldo Vercellino)