
tantas como de él me ocultaba.
Cien y más no le veía,
cien y más, ser ciega quería.
Mil y una dije no al amor,
mil y una como me las dije yo,
porque del amor no quería
ni sentir, ni saber yo.
Tantas veces le rebatía,
tantas como tú me encendías.
Cien y más lo negué,
cien y más, sin saber el porqué.
Mil y una me iba,
mil y una de nuevo volvía,
porque sin tus vivezas no veía
más luz, ni más vida.
¡Tantas, tantas, tantas sin saber!,
que entre el amor y la razón,
que por ti, y hacia mí,
¡esta locura me iba a envolver!.
¡Tantas, tantas, no me entendía!,
que sin entenderme yo misma,
te confundí, les confundía,
¡y de esa confusión no hallo salida!
¡Tantas, te dije no a cualquier cuestión!,
dándote la espalda, ¡dulce amor!,
que tú la desesperada elegiste,
¡y tarde ya supe que era amor!.
...
Mil y una sola;
mil y una estrecho a mi sombra
porque sin tu abrazo no siento
ni calor ni abrigo, ¡más te espero!.